Bien queridos niños, despeus de tanto tiempo volvemos a la carga con un poco mas de Electroshok sobre los hombros,disfrutad:
Jenkinn, confundido pensó que solo le quedaba adentrarse en el viejo continente e intentar llegar hasta Asgrad, llego hasta donde comenzaba la entrada de un bosque espeso y oscuro, y en la puerta de este había un cartel polvoriento y medio podrido que aun se podía leer bienvenidos a Marin, estaba tirado en el suelo pero no se veía ningún pueblo por aquí cerca, así que Jenkinn pensó que podría estar dentro del bosque; comenzó a adentrarse en el bosque, , el bosque era de una vegetación demasiado extraña como para estar cerca de la playa, eran plantas tropicales que necesitan mucho agua, y parecía que se estaban secando, habían crecido tanto que no permitían el paso de la luz solar; Jenkinn se abrió paso a través de la vegetación medio muerta, avanzó durante 1 hora sin descanso, cada paso que daba parecía que no avanzara, al ver vegetación y mas vegetación por cada metro que avanzaba, Jenkinn se comenzó a desesperar:
-¡Maldito bosque de mierda, parece que se mueva conmigo!, no se acaba nunca….-gritó Jenkinn al vacío, dicho esto su cerebro había llegado a tal nivel de agotamiento que intento hacer lo mismo que con el gusano, atravesarlo de un fogonazo eléctrico, clavó en el suelo los pies como pudo, abriendo las piernas para tener mas equilibrio hecho ambas manos juntas hacia atrás y comenzó a cargar su energía eléctrica en las manos, notó como la electricidad recorría su cuerpo, esta electricidad, fue también la que ayudó a su cerebro a recordar algo que leyó en la nota que le dejó la Doctora en el desierto, así que a punto de soltar la descarga y atravesar el bosque, utilizo esa energía en pequeñas dosis a modo de radar, le llego una imagen clara del bosque, podo percibir que algo se movía muy rápido en el, y movía las plantas de lugar pero sin desenterrarlas y volverlas a plantar, era una fuerza asombrosa, no sabia que era, pero esa fuerza capto la dirección de la que provenían las ondas que Jenkinn había mandado y se dirigían hacia allí; Jenkinn comenzó a correr en la dirección de la salida, sabia que aquella cosa era rápida, peor tenia que intentar salir da allí, en pocos minutos había avanzado mas que en toda al hora que llevaba dando vueltas por aquella especia de selva. De repente una voz dulce y como que procedía de miles de bocas le llego detrás de el:
-¿Donde vas con tanta prisa?, no creo que debas de dejarnos tan pronto….¿no crees?
-A fuera de aquí creo yo…..no me apetece morir aquí dentro de inhalación ni de cansancio, y menos devorado pro cualquier cosa…-contestó Jenkinn sin darse la vuelta
-¡Oh, vamos!, por favor hace muchísimo que no vemos a nadie…-al terminar estas palabras, Jenkinn se fue girando poco a poco para ver que era con lo que hablaba, cuando termino de darse la vuelta, vio a tres nubes de insectos, o eso parecían, las tres nubes se movían mezclándose entre ellas, y formaron la imagen de una cara de una mujer que dijo:
-Por favor, hacia mucho que no veíamos a nadie, no te vayas tan pronto…te lo suplicamos…- la cara enorme se transformo en tras chicas de la misma edad que Jenkinn, esos insectos, que las formaban se fueron juntando uno a uno hasta formar a tres chicas con unos monos de cuero cada una con una franja de un color, y estaban arrodilladas plegando a Jenkinn que se quedase.
-… ¿Cómo habéis, hecho….eso?- dijo Jenkinn mientras echaba una mano hacia atrás y concentraba poco a poco energía en la mano
-…Somos como tu…nos recogieron el señor Kennedy y sus hombres y nos llevaron a Asgrad, para…ayudarnos…pero…ahora necesitamos tu ayuda…por favor Jenkinn- la chica con la franja del mono roja que dijo eso miro a Jenkinn ,levantando poco a poco la cabeza, entonces Jenkinn sonrió y lanzo un rayo que atravesó la cabezada la chica del mono azul, entonces la parte de insectos de cabeza para abajo , los que no murieron con la descarga se unieron a la chica de rojo y la chica del mono amarillo pego un grito que parecía provenir de ultratumba, se descompuso en bichos y entre carcajadas se unió a al de rojo que ahora ya no tenia forma de chica sino de ave de los pantanos, parecían avestruces, solo que tenían casi aspecto de reptil y eran de grandes como tres vacas una encima de otra, la bestia lanzó un rugido, y salto en dirección a Jenkinn con todas las intenciones de arrancarle la cabeza de un mordico.
-Malditos seáis, Morphets, ¡no creáis que soy tan estúpido!-en ese momento la criatura mordió la cabeza de Jenkinn, pero al estar tan enfadado con aquellos bichos metamórficos, un aura eléctrica a modo de armadura le rodeo y los morphets comenzaron a freírse uno a uno; al ver como caían fácilmente con al electricidad Jenkinn liberó toda al energía que pudo a modo de bomba nuclear friendo así a los morphets y a varios árboles que habían en un radio de 50 metros.
No quedo ni un morphed en pie, todos reducidos a cenizas, cadáveres quemados, humeantes, al igual que a los árboles cercanos, caídos y negruzcos por las quemaduras producidas por los rayos, Jenkinn miro alrededor Por si acaso quedaba alguno en pie o acudían mas al oír los gritos de agonía de sus amigos, familias y demás integrantes de la colmena, pero no sucedió nada, nadie apareció de repente de entre los árboles, ni nada se le hecho encima, lo único que Jenkinn consiguió ver era una casa medio derruida por los árboles y por el paso del tiempo. Se acercó poco a poco despacio y atento a su alrededor y a la casa; para estar seguro de poder entrar tranquilamente, cuando se hallo en el interior , consiguió descubrir que aquella casucha hecha polvo se trataba de un bar, peor pese a eso habían muchísimos libros encima de la barra, algunos casi consumidos por algún fuego que hubo, otros, tirados detrás de la barra, abiertos como si hace mucho tiempo alguien los hubiese leído, aquella habitación, también tenía marcas de garras por todas partes, y por lo que parecía manchas de sangre y montoncitos de ceniza con algún hueso a medio quemar.
Jenkinn salto la barra tirando tras el algunos vasos y libros medio quemados, recogió el libro que había en el suelo era un diario, Jenkinn comenzó a leerlo:
-“si alguien está leyendo estas líneas, es que hemos muerto, o por lo menos yo, he sido devorado por esas criaturas marinas, esos biboros, esas malditas crías de monstruo, aparecieron cuando llegó al temporada de lluvia, pero esta vez fue más larga de lo normal, llevamos ya 4 meses sin que pare de llover, quizás sea hora de abandonar Marin como todo el mundo, creo que quedarme ha sido una estupidez, no debí quedarme, ahora estamos rodeados atrincherados 7 personas, 2 de ellas mi mujer y mi hija, que por mi culpa serán devoradas junto al resto de nosotros en este bar, no creo que podamos hacer ya nada”
Ahí había un manchón de sangre, y un rayajo con una palabra a medio escribir, entonces Jenkinn se dio cuenta de que donde estaba ese frondoso bosque antes había un pueblo, y una horda de crías de aquel monstruo que devoró a Manic y a Stigh, lo arraso. Jenkinn siguió curioseando por el lugar, aquella habitación llena de libros a medio quemar, marcas de garras y dientes por todas partes y sangre hasta en el techo, aunque ahora esa sangre solo era parte de la mugre marrón, y mal oliente.
En la pared cerca de una estantería carcomida habían gravados unos símbolos extraños que a Jenkinn le parecían familiares, pese a no haberlos visto nunca, parecían haber sido tallados con toda al tranquilidad del mundo mientras los monstruos entraban por todas partes, quizás el que los hizo estaba loco, o era un genio, o simplemente tuvo suerte, pero eso Jenkinn nunca lo sabría; Jenkinn comenzó a mirar los símbolos detenidamente, pese a no haberlos visto nunca, sabían que eran, eran los símbolos de los cuatro elementos, y en medio de estos un agujero donde parece que había una esfera, o alguien había dado un golpe con algo perfectamente esférico.
Al pasarle la mano por encima una voz resonó dentro de su cabeza:
-Eso es Jenkinn, ¡vamos!…- grito la voz del chico del sueño.
Jenkinn se estremeció solo de recordar su mirada y al instante salió de aquella casa, estaba tiritando, tenía miedo de algo que no existía, de un sueño, se sentía imbécil, aquella situación le crispaba los nervios, pero sabía que no podía hacer nada, lo hacía por instinto.
Salió del bosque lo más rápido que se lo permitían sus cansadas piernas, cuando por fin aparto de su cara la ultima rama que le impedía ver lo que tenia delante, Jenkinn contemplo emocionado una gran llanura, que era corta en el horizonte por unas montañas por las q parecía subir un sendero, el viento peinaba suavemente la llanura y algunas briznas de hierba salían volando, por unos segundos Jenkinn se olvido de todo, la belleza de aquella imagen le tenía cautivado, tanto que comenzó a caminar sin dejar de mirar a todos lados.
Camino hasta el centro de aquella preciosa llanura, mientras andaba como si fuese soñando, de repente su brazal que llevaba incrustado en el guante con garras en la punta de los dedos comenzó a brillar, cuando pensaba que todo iba perfecto, eso le despertó de su extraño trance, el brazalete lanzo un pequeño haz de luz hacia el cielo donde permaneció unos segundos, Jenkinn no sabía a que se estaba enfrentando, pero no paso nada, ¿simplemente había lanzado aquello porque si?, se preguntó Jenkinn mirando hacia el cielo, al ver que no surgía nada, camino dirección a las montañas, el corto trayecto que había desde donde se hallaba hasta las montañas transcurrió tranquilo, el viento ya no soplaba, y alguna nube se podía ver desde el horizonte como se aproximaban poco a poco, con intención de llover.
- ¡Enhorabuena Sr. Pyros, nunca nadie consiguió llegar tan lejos, y mucho menos estar tanto tiempo sin ser localizado!- le grito una voz detrás acompañada de un ruido de aspas ensordecedor.
Jenkinn se dio la vuelta poco a poco ya que aquella voz le sonaba familiar, detrás suyo a unos poco metro de altura se encontraba Benjamin F. Kennedy, con un megáfono en la mano asomado por la puerta de un helicóptero.
-Bien Sr. Pyros, tiene dos opciones hacerlo por la buenas y luego decirnos quién le ayudo a escapar, o hacerlo a las malas y que el saquemos la información, usted decide- dijo Kennedy mientras miraba a Jenkinn desde lo alto
Jenkinn entro en un estado como de shock, tardo bastante en reaccionar, no entendía como le habían encontrado y por q solo enviaban a un hombre ya que el helicóptero no parecía tener ningún tipo de armamento, Jenkinn se dio la vuelta y corrió hacia las montañas, allí tendría que bajar del helicóptero y aun tendría la posibilidad de escapar, no sabia por que pero no se quedaba tranquilo, algo le olía mal.
-Bien, a las malas pues- dijo Kennedy entre dientes, acto seguido salto del helicóptero abriéndose de brazos, Jenkinn se dio la vuelta y pensó que se había vuelto loco, desde esa altura se mataría, pero entonces Kennedy saco su as de la manga, comenzó a reírse como un loco, y mientras caía comenzó a aumentar su masa muscular y con ello su cuerpo mutaba, a cada músculo desarrollado su forma humana se desvanecía, cuando llego al suelo media mas de 3 metros y tenia una forma abominable, difícil de describir a los ojos humanos, las vértebras se habían agrandado tanto que parecían espinas en su espalda, los brazos tan grandes y llenos de músculos que eran igual que Jenkinn, la mandíbula inferior medio desprendida, la lengua le colgaba, simplemente parecía mas a un reptil que a un humano, Kennedy comenzó a reírse, miro a Jenkinn a los ojos y con un grito salio disparado hacia el; Jenkinn comenzó a correr hacia las montañas, no sabia que hacer simplemente corría hacia un lugar que parecía seguro, el miedo le dominaba, no había visto nunca nada igual, desde que salio de Asgrad solo había visto seres extraños pero nada como eso.
Kennedy avanzaba cada vez mas rápido, no se molestaba ni en esquivar las rocas y montículos que Jenkinn dejaba atrás como podía, pues su masa muscular era tan fuerte que los rompía como si se tratasen de arena. El helicóptero les seguía por arriba de las montañas, ahora el ruido de las apas girando y del motor eran un simple zumbido lejano como si el de un mosquito se tratase.
Jenkinn corría con todas sus fuerzas pues estaba terriblemente asustado, solo pensaba en como salir de ahí, el sudor le caía fríamente por la espalda, los nervios los tenia a flor de piel y no podía dejar de correr; Kennedy copio impulso y se apoyo en una roca para saltar de una forma inimaginable, mas que un salto parecía que volase, hasta caer encima de Jenkinn, del impacto del salto los dos rodaron por la brecha de las montañas, hasta que se pararon con Kennedy sobre Jenkinn.
- Bien Jenkinn, ahora es cuando vas a sufrir, y vas a ver como cada una de tus extremidades se retuercen y se rompen en pedacitos muy pequeños- dijo Kennedy con una voz que mas que hablar parecía que resoplara
- ¿ Que pasa Benjamin, tu nuevo cuerpo es demasiado grande y pesado como para que puedas soportar tu propio peso?- espeto Jenkinn
Kennedy rió muy fuerte tanto que a Jenkinn no le pareció una risa, sino un aullido y ese sonido le recorrió todo el cuerpo creándole un miedo más fuerte del que ya tenia, y acto seguido el monstruo levanto un puño, y lo dejo caer sobre el brazo de Jenkinn partiéndoselo por la mitad el hueso, un dolor increíble le recorrió y grito casi hasta quedarse afónico.










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