Perdon por al espera queridos niños, pero aqui os traigo un nuevo capitulo de Electroshock, nos debemos disculpar una vez mas por la falta de una constante actualización, pero por el Staff tenemos un poco ajetreado el sitio y las cosas y no se ha pocico hacer antes, asi que esperemos a que Ander nos traiga un nuevo capitulo despues de esto, no me demoro mas, aqui os dejo el capitulo:
Caminó por un largo pasillo con varias entradas con puertas metálicas a los lados, cada paso resonaba en el oscuro pasillo como si se tratase de un cañonazo, a cada paso Jenkinn deseaba encontrar ya la salida, parecía inacabable y se comenzaba a poner de los nervios; “todo recto mi joven aventurero, no tiene perdida” resonaban esas palabras en la cabeza de Jenkinn a cada paso, comenzó a pensar que nunca saldría de allí, que estaría dando vueltas o simplemente que no avanzaba, en cuanto comenzó a perder los nervios de oír sus paso, y de ver millares de puertas iguales, por fin llego la luz a sus ojos, corrió un poco para llegar a la luz, al salir bruscamente de la luz la luz le cegó; puso sus manos delante de la cara para intentar tapar el sol, y un murmullo de un gran número de gente le confirmo que había llegado al pueblo, por fin después de pasar horas andando por un pasillo insufrible, comenzó a andar un poco a ciegas ya que la ceguera temporal no le dejaba ver nada, al dar un par de pasos choco con alguien bastante mas grande que él, este le levanto a la altura de su cara por el cuello y le escupió a la cara:
-¡Eh! Enano, como vuelvas a meterte en mi camino te daré de comer a mis cerdos, ¿esta claro pulga?
Jenkinn recobro la visión en ese momento aun un poco cegado por el sol, le miro a la cara a aquel hombre, tenia una nariz de patata casi rozando al cara de Jenkinn, una frente que sobresalía un poco mas de lo normal, Roberta por unas tupidas cejas que se juntaban en el medio; los ojos a causa de eso se quedaban en una especie de sombra, era un hombre barrigón y fuerte y muy alto; Jenkinn abrió la boca para contestar pero de repente un hombrecillo mas bajo que el propio Jenkinn, delgado y que parecía no haber comido en días, escalo hasta el hombro del hombre grande y le grito a viva voz:
-¿Q-q-que pasa rubito?, no puedes contestar del miedo, ¿eh?-soltó una risotada con una voz muy aguda –entonces el hombre en el que estaba subido lo bajo de una manotada y le espeto:
-¡Maldita sea Stigh, te eh dicho miles de veces que no me toques me das asco!
-P-p-perdone amo, no volveré a hacerlo, perdóneme- contestó el hombrecillo narizón y delgado, mientras agachaba la cabeza en forma de arrepentimiento
Jenkin aprovecho para disculparse y explicarle lo sucedido, el hombre grande lo bajo y le amenazo con romperle los huesos uno a uno si volvía a tocarle, o a verlo por algún lado; podría haberlo electrocutado y haberle dado una lección pero eso no le convenía, no después de tener la conversación con el hombre de la puerta, ahora su objetivo era encontrar a Hans Earthqueake y hablarle de la doctora; Jenkinn comenzó a caminar por la calle central, la cual estaba sin asfaltar, y a los lados se encontraban casa y tiendas de todo el pueblo, el sol entraba por una cúpula de cristal con un dibujo de un gusano de las arenas enroscándose sobre si mismo y en el centro un sol simbólico con una sonrisa y dos ojos; a Jenkinn este pueblo le recordaba a el típico pueblecito de las películas de vaqueros que estaban en medio de la nada; miró y solo había esa calle de pueblo ahí estaban todas las tiendas y un par de casa que parecían ser el ayuntamiento y el centro social, al final de la calle pudo divisar entre todo el gentío el único bar del pueblo, tenia un cartel enorme que ponía “Saloon” con letras blancas y hechas a mano, Jenkinn se dirigió a allí mientras pensaba:
-Esto es broma, ¿en serio estoy en un pueblo del lejano oeste?
Llego a la puerta del bar pese a la riada de gente que circulaba por la calle, entro por una puerta que tenía una campanita en la puerta, medio bar se le quedó mirando con cara de desconfianza y comenzaron a cuchichear a medida que les dejaba atrás; Jenkinn llegó a la barra y se sentó en un taburete bastante viejo, el silencio volvía a reinar en el bar excepto por alguna tos que sonaba por el fondo, una mujer morena con un par de trenzas a los lado, vestida con una camisa blanca, pantalón negro y un delantal color hueso, sobre unos 25-26 años le sonrió y le pregunto que deseaba tomar; Jenkinn le devolvió la sonrisa y le pidió amablemente un vaso de agua, ya que como no tenia dinero no podía permitirse nada mas, La mujer se lo trajo en seguida.
Aquí tienes cariño- le dijo mientras le dejaba el vaso de agua con hielo
-Gracias, em, ¿puedo preguntarte si conoces a un hombre llamado Hans Earthquake?-pregunto Jenkinn lo más amable que pudo, para intentar no ofender a la mujer
-Claro que lo conozco cariño, es el dueño del bar y mi hermano, también es un jefe horrible-bromeó la mujer- es aquel hombre castaño y pelo pincho como tu de ahí, el que parece un montañés con el delantal
-Gracias, em señorita….
-Windymil, Abigail Windymil , pero puedes llamarme Abi, todo el mundo lo hace; de nada em…
-Jenkinn S. Pyros, encantado Abi- Contestó Jenkinn.
La mujer le sonrió de una forma extraña como si al decirle su nombre supiese con quien hablaba, y se despidió para atender las demás mesas; entonces Jenkinn se bebió de un trago el vaso de agua y se acerco un poco a donde se encontraba el hombre con camisa de montañés, no demasiado ya que estaba hablando con un hombre de pelo medio largo, moreno, y que vestía con una camisa blanca, un chaleco de cuero, y unos vaqueros y unos zapatos negros con punta redonda.
-¡Oh, Vamos! Hans, tío, no me vengas con esas, solo te pido un favorcito de nada, sabes que si no hiciese falta no vendría a molestarte, ya sabes que cumplo mis promesas, y no me digas nada en plan: “Te lo advertí cabeza de cerilla” o “Tu te has metido en esto sal tu solito, gran hombre”; que no cuela tipo duro, si no lo haces por mi hazlo por ella, por la amistad que nos une…por…- Aquel hombre fue cortado por la respuesta de Hans.
-Esta bien, pero ahora lárgate de inmediato, me das alergia cabeza de cerilla….sal por la puerta de atrás así no me ahuyentaras la clientela-dijo Hans mientras le abría la puerta y le pegaba una calada a su cigarro.
El hombre paso por la puerta y le dijo al dueño del bar mientras se cerraba la puerta:
-Sabia que dentro de ese cerebro de granito, y de ese corazón de piedra había una gran madraza nicotinada que no dejaría que nos pasase nada, eres genial mama Hans- y soltó una risa que a Jenkinn le resulto familiar, ya que la había oído antes y no sabia donde; Jenkinn se acercó al hombre de la camisa de montañés, y con la máxima educación que le permitía su ser intento hablar con él.
-Perdone…señor…Hans…esto tiene un momento ¿por favor?- Después de estas palabras Hans se giro y no es que fuese un hombre que impusiera poco, era bastante alto, le sacaba a Jenkinn una cabeza, con el pelo de punta pero sin engominar, parecía que fuese así al natural, castaño, una nariz que puntiaguda y un mentón un poco pronunciado cubierto de barba.
-Dime chaval, ¿que quieres?, no creo que me molestes después de que mi hermana te de conversación y te sirva para que te prepare algo de comer, ¿no?- Hans apago el cigarro en un plato que llevaba en la mano- siéntate y dime que quieres, pero antes tu nombre, no puedo llamarte chaval todo el día ¿no?
-Me llamo Jenkinn S. Pyros, y vengo a hablar con usted porque…-Jenkinn fue cortado de pronto por una especie de sonrisilla de Hans, el cual comento:
-Pyros ¿eh?, que recuerdos me trae ese Apellido, pensé que nunca lo volvería a oír…-Hans miro a Jenkinn de arriba a bajo, y prosiguió- Perdona chico, continua, has venido a verme porque….
-Porque la Doctora Baroque me dijo que el buscara, me ayudo a escapar de una organización llamada Asgrad- continuó Jenkinn
-Rubito, parece que os habéis puesto todos de acuerdo para amargarme la existencia…esta bien…, sígueme chaval, y no te separes de mi, y no te pases ni un pelo con nadie, no les mires a la cara o serás picadillo para cerdos- suspiro Hans mientras se ponía en pies y atravesaba el bar- ¡Abigail!, ocúpate de este antro un par de minutos, el primero que se pase mándalo a tomar viento, ya me entiendes hermanita- grito Hans mientras salía el y Jenkinn por la puerta.
Caminaron hasta llegas al pasillo por el cual entro al pueblo, caminaron hasta mas o menos medio pasillo, donde Hans abrió una puerta con una tarjeta, entraron a una habitación donde había una cama y un par de muebles mas, Jenkinn supuso que seria la habitación de Hans, este se sentó en al cama y le ofreció sentarse a Jenkinn en una silla que había en al habitación, entonces en cuanto se hubo sentado Hans comenzó a hablar:
-Supongo, Jenkinn, que vienes a pedirme que te lleve a casa o te ayude para que puedas volver, o por lo menos eso decía Erika en la carta…. ¿es cierto?
-No, lo siento Sr. Earthqueake, pero ya no, quizás como segunda razón si, pero ahora solo me importa volver a Asgrad y destruirles, por lo que me hicieron y obtener información, de porqué yo y porque ahora….- contesto Jenkinn mientras miraba el suelo
-¿Lo que te hicieron?…mira chaval, no se porque te mueve esa sed de venganza pero hazme caso, no te conviene ir a por ellos, y menos ir y meterte tu solo en la boca del lobo, solo te ayudare en una cosa así que decide el que y sigue mi consejo y no te metas donde no puedes ganar, y menos con una organización que crea monstruos y experimenta con humanos…, créeme he tenido roces con ellos y no son moco de pavo- Replico Hans mientras le ponía una mano en el hombro a Jenkinn.
-Lo se Sr. Earthquake pero debo de hacerlo, necesito saber muchas cosas, y no voy a encontrar las respuestas en mi casa, y tampoco podría volver a casa con la organización aun activa, si fuese a mi casa ahora, me encontrarían ahí…no tengo opción…..no la tengo…no, sí quiero volver algún día a casa…-dijo Jenkinn mientras miraba a Hans a los ojos, intentando dar mas veracidad a sus argumentos ala par que intentaba dar pena para que le ayudase.
-Esta bien chaval, tu sabrás lo que te haces, no debería ayudarte, ya que prometí mantenerme la margen para siempre de todo lo relacionado con Asgrad, peor te diré como llegar a la organización y te pondré un barco para salir de la isla…- Hans desenrollo un mapa encima de sus piernas, y cogió un rotulador rojo que tenia cerca para marcarle pueblos importantes y rutas seguras y otras cortas para que pudiese llegar a Asgrad- Jenkinn, ves al puerto del pueblo que tenemos justo al otro lado del bloque, y pregunta por Manic, es un hombre grande y gordo con nariz de patata, dile que vas de mi parte y no tendrás problemas- Jenkinn recogió el mapa y salió corriendo mientras le daba las gracias a Hans por todo, corrió durante el largo pasillo hasta llegar de nuevo al pueblo, siguió corriendo entre la gente esquivándola e intentando no chocar con nadie de nuevo, hasta que llego a la otra puerta; Jenkinn atravesó el pasillo que contenía también miles de puertas y llego a un puerto elevado sobre unas planchas metálicas, las cuales estaban atornilladas en un bloque de cemento; Jenkinn camino por un camino de piedras y maderas que había para atravesar el pequeño trozo hasta llegar al muelle, cuando llego al muelle un hombre que estaba de espaldas a el le dijo:
-Son por los gusanos, esos malditos cabrones no pueden tocar la piedra, ni el metal, es como si le echases una sopa de ajo a lo jodidos vampiros, se deshacen, es increíble.
La voz de aquel hombre chepudo pero grande que vestía con una camisa a cuadros, arremangada hasta detrás de los codos le sonaba, y mucho, Jenkinn se acerco poco a poco a aquel hombre mientras le contaba lo que había hablado con Hans y lo que le había recomendado, y que preguntase por Manic; de repente el hombre se giro, mientras dijo un desganado:
-Soy yo, yo soy Manic-entonces Jenkinn lo reconoció, era el hombre que le había pillado al entrar al pueblo pro primera vez, el grandote que le amenazó de machacarle los huesos uno a uno y de echarlo de comer a los cerdos-¡Tú eres amigo de Hans!, maldito enano, te dije que no te quería volver a ver por aquí, ¿no lo entendiste?
-E-e-espere Sr. Manic, solo le necesito para pasar de lado el charco, y no me volverá a ver mas…., se lo prometo, además me dijo el Sr. Earthquake que no tendría problemas…- al pronunciar esas palabras, a Manic se le puso la cara pálida, como al cera, y mientras terminaba de recoger un cabo suelto dijo intentando disimular su miedo:
-Esta bien, esta vez te perdonare chaval, pero la próxima que te vea, te arranco la piel a tiras….-con un gesto de cabeza le indicó a Jenkinn que subiese a la barcaza.
Cuando Jenkinn entró vio al hombrecillo pequeño que le subió al hombro a Manic durmiendo profundamente en una cazuela de barro en la cubierta de la barcaza mientras roncaba y farfullaba palabras sueltas; Jenkinn miro toda al barcaza de arriba a bajo, algunas partes parecían viejas y destartaladas, entonces fue cuando Manic pego un empujón a la barcaza y subió de un salto mientras le decía a Jenkinn:
-Rubito, este viaje va a ser largo así que pórtate bien, no pienso hacerte de niñera durante tres días.





Entre que llevaba siglos sin PC
y que no escribiis poco cuando lo haceis…
Se me ha acumulado la faena de leer ~.~
Pero me alegro de ponerme al día ^^
todo genial como siempre, y esperando el resto! n.n
un abrazo para los tres… unos más ausentes que otros xD
(te quiero lindo ><)