Despues de mucho esperar, aqui teneis por fin el segundo capitulo de la novela de Ander, aun sin titulo por cierto, aunque me prometio que para el 4º capitulo tendria ya un titulo,asi pues no os entretengo ams, solo un inciso: Mañana nuevo capitulo de Electroshock, ahora si, leed y disfrutad:
Durante los siguientes minutos, solo el cantar de los pájaros mañaneros perturbaba el silencio sepulcral que reinaba la habitación de Aron, desde que él siguiendo las indicaciones de un sueño, había encontrado un cajón con viejas historias que no veía hace años. Un rato más tuvo que pasar para que Aron se auto convenciese de que aquel suceso no era nada paranormal, sino simplemente alguno de los tantos trucos que nuestra mente suele jugarnos, pero Las divagaciones del impresionado chico fueron al fin detenidas por un amplio y basto rugido de su estomago que le recordaba que ya era la hora del desayuno y de que si no bajaba rápido, en cualquier momento entraría Rita, su ama de llaves, limpiadora y amiga para decirle como todas las mañanas que si no bajaba enseguida el desayuno se pondría malo.
Tras asearse un poco, encontrar las zapatillas de estar por casa, y guardar la caja de cartón vieja en su respectivo lugar, Aron Wright se disponía a olvidar aquel sueño y bajar a desayunar alguna delicia preparada por los excelentes chefs de los que alardeaba la familia Wright siempre que se presentaba la ocasión. Como Aron suponía y con precisión suiza, a los quince minutos de retraso, la puerta sonó tres veces, unos instantes después por esta entro Rita, una señora de origen español, más concretamente sevillana, gorda, risueña y con una extraña dificultad para pronunciar la letra “S”, esta le dijo con una sonrisa en la boca:
- -¡Vamos Aron!, que luego el desayuno no te gustará, que te lo he hecho con todo el amor del mundo – comento ella soltando una pequeña risa. Aron sabia que significaba, y es que, la señora Rita, cada vez que estaba contenta, se ponía a cantar música típica de Sevilla, a veces hasta le daba por bailar con el personal de la casa, y esto, no les hacía mucha gracia, pues excepto Tom y Rita, el resto de los que trabajaban para la familia Wright tenían modales hasta para dormir
- -¿Otra vez tú cantando?, acabaras haciendo que nos tiren del pueblo – comento Aron sonriendo, pues El y ella se llevaban tan bien que se trataban como amigos
- -¿Pero será… el pijo este?, que yo no soy cantante para no dejar mal a la Pantoja, anda, levanta que sino ahora mismo me pongo a bailar unas sevillanas – dijo ella riendo mas y tirándole un almohadón que tenía a mano
- -¿Pantoja?… ¿ y como que Pijo?, ahora veras lo que sabe hacer un guiri de los buenos – le dijo Aron recogiendo el almohadón y abalanzándose sobre ella
- -Con que quieres guerra eh, te voy a enseñar el estilo sevillano de Kung Fu con almohadones, te vas a enterar – le dijo ella riendo y cogiendo otro almohadón.
Entre cariñosos golpes con almohadones, risas y la casi ruptura de un jarrón Hindú del siglo XVIII, Aron y Rita llegaron a la puerta del comedor, antes de marcharse Rita arregló un poco a Aron con las manos, le dedico una palmada en la espalda y se marcho tarareando alguna canción desconocida para el Wrigth.
Decidido a Arreglar la discusión del día anterior, Aron entro con su mejor cara, dentro se encontraban su madre y su hermana entre carcajadas y tragos de café. Cuando se percataron de su presencia, hubo un pequeño instante de un incomodo silencio, que fue cortado por Aron:
- -Mamá… solo quería pedirte disculpas por mi comportamiento ayer, solo tuve un mal día.
- -No te sonrojes por pedir perdón, es algo bueno hacerlo, pero de todas formas, en este caso la culpa fue mía, tu padre y yo estamos tan acostumbrados a que saques buenas notas, que a veces y por costumbre, nos comportamos como si tus dieces no fuesen tan importantes, asique que yo quiero pedirte perdón por eso – comento Abie con una sonrisa de madre orgullosa.
- -Y a ti, Sandy, siento contestarte mal, simplemente hablaba sin pensar, y dije cosas que me gustaría no haber dicho – dijo Aron mirándola a los ojos e intentando ser lo más sincero posible
- -Tranquilo, los hermanos tenemos que pelearnos, es parte de ser hermanos, no pasa nada – comento ella también sonriendo
- -¡Pues ya está!, tu padre quiere hablar contigo luego del desayuno, después de eso, me gustaría ir de compras contigo, por esta vez, que la ropa no sea hecha exclusivamente para ti, compremos como la gente normal, ¿Qué, te apuntas Aron? – Dijo su madre con un gran entusiasmo
- -Yo también voy – dijo Sandy también entusiasmada
- -Claro mamá, me encantaría ir de compras – Realmente a Aron no le hacía ninguna ilusión salir de compras con su hermana y su madre, pero ellas estaban tan felices, que no se pudo negar.
- -Entonces perfecto, hoy haremos una salida en familia.
El desayuno continuo entre risas, tragos de café, bollería casera dulce de la mejor calidad e historias universitarias en el comedor de los Wright, al parecer, aquella mala racha de Aron había acabado por fin.
Al terminar de desayunar, Abie, recordó a Aron que su padre lo esperaba en su despacho, del que últimamente no solía salir, excepto para comer e ir al baño. Con apurados pasos e intentando no parecer desesperado Aron subió a su habitación, volvió a pasar por el servicio, nuevamente miro los ordenadores y se dirigió a hablar con su padre, pero antes de cruzar la puerta de su habitación, fue distraído una vez más por aquel Armario verde, aunque pocos segundos después volvió en sí y se marcho dirección el despacho de su padre.
Si bien la mansión de los Wright era grande, a Aron cada vez que iba a aquel despacho el camino se le hacía el doble de largo, pues aquel joven londinense solo podía hablar tranquilamente con su padre los sábados, días en los que este ultimo hacia un lugar en su ajetreada agenda para dedicarle un poco de tiempo a su único hijo varón, y esas charlas Aron no las cambiaba por nada en el mundo.
Una vez más se paró en seco frente aquella imponente puerta de madera, golpeo tres veces y esperó la respuesta de su padre. Tras unos segundos una voz desde dentro lo invitó a pasar, y Aron sin tardanza abrió la puerta, y saludo a su padre. En aquella habitación con suelo de parquet, estanterías llenas de libros, y varios ordenadores que mostraban las fluctuaciones de la bolsa, Aron siempre se encontraba a gusto, le recordaban a los sábados y a las incansables charlas con su padre junto a la estufa a leña. Tras unos segundos, aquel hombre, de pelos negros, tez blanca y unos grandes ojos azules dijo:
- -Buenas Aron, ¿Qué tal el día?
- -Bien, mucho mejor que ayer – contestó Aron sentándose en la silla negra y de oficina que se encontraba frente al escritorio de Axel y antes de que este ultimo gesticulara palabra el chico agregó – Quería pedirte disculpas papá, se que ayer hable de muy mala manera a todo el mundo, lo siento por tratarte mal, se que, solo querías lo mejor para mi comprando ese ordenador.
- -Aron, no hace falta que pidas perdón, se lo importante que eran todos esos trabajos para ti, y también se que últimamente estoy un poco ausente, incluso más de lo habitual, la verdad es que, peligra la fortuna Wright, la economía mundial tiene problemas, y si no soy rápido podemos perderlo todo, por eso mi ausencia – comento su padre dejando sus papeles y ordenadores, para por primera vez hace días, mirar a su hijo a los ojos.
Aron quedo atónito ante lo dicho por su padre, y es que Axel como todos los empresarios, había pasado por muy malos momentos por la crisis del petróleo que por aquel entonces acontecía, pero aun pasando las peores situaciones, nunca había admitido que su trabajo y su familia corrían peligro. Antes de que Aron pudiese decir algo su padre agregó:
- -Mira Aron, debo serte sincero, hoy no podremos tener nuestra charla semanal como es debido, lo siento mucho, pero déjame mirar el reloj, aún son la una, hasta las dos podemos charlar un poco, y luego vamos a comer, ¿te gusta la idea?
- -Claro que sí papá – Contesto su hijo con una sonrisa.
- -Pues entonces déjame que te cuente que es lo que está pasando en el mundo, siéntete afortunado hijo, pues lo que voy a contarte, la gente de a pie, no lo sabrá hasta dentro de unos cuantos días.
Aron se puso cómodo y se dejó seducir por la excelente forma que tenía su padre para narrar los sucesos. Durante la siguientes horas y la comida, su padre y el no hicieron más que mantener una excitante charla sobre muchísimos temas de actualidad, intercambiaron opiniones, rieron a montones y sobre todo sorprendieron a Abie, que hace tiempo que no veía a su esposo tan tranquilo.
Las horas se hicieron segundos para Aron que hacía tiempo que no hablaba tan a gusto con su padre, y como él ya sabía, Axel debía marcharse a continuar trabajando, asique con un cálido abrazo padre e hijo se despidieron hasta la cena de aquella noche.
Sandy le recordó a su hermano de un grito que tenía quince minutos para prepararse y estar en el coche destino centro comercial, Aron casi no recordaba la cita, y es que estaba aún pensando en todo lo que su padre le había contado, por lo tanto tardo unos segundos en comprender lo que su hermana le decía, unos momentos después ya se encontraba en su baño peinándose y cambiándose la ropa.
Diez minutos más tarde Aron ya estaba perfumado, cambiado y peinado, listo para una salida familiar al centro comercial, se disponía a salir cuando algo volvió a llamar su atención, frente a él se encontraba aquel armario verde que tanto lo había asustado por la mañana. Vaciló un momento, Pero no había tiempo para perder pensando en sueños, ya que, seguramente su hermana y su madre ya se encontrarían en el coche esperándolo.
Rápidamente Aron bajo las grandes escaleras de mármol del recibidor, se encontró con Rita, que al parecer intentaba enseñarle a bailar sevillanas a Stephen uno de los mayordomos de procedencia Inglesa, este ponía todo su empeño pero quedaba claro que el mayordomo no tenía el toque que hacía falta para bailar. Aron dedicó una sonrisa a Rita que no paraba de reírse del burdo intento de Stephen por bailar, apurando nuevamente los pasos, el joven atravesó la puerta que daba al garaje y en el, se encontraban Abie, Sandy y Tom que lo esperaban entre carcajadas y chistes, al verlo su hermana dijo:
- -Aron, tú qué crees, ¿vamos en los deportivos o en la limusina?
- -Creo que es poco discreto ir con un Ferrari y un Aston Martin por la calle, ¿no crees? – dijo aron riendo
- -Anda que una limusina es mucho más discreta – contestó su hermana que estaba deseando conducir aquel Ferrari rojo que no paraba de seducirla.
- -Yo pienso como Aron, sería mejor ir en la limusina, ¿tú qué crees Tom? – agrego Abie
- -Por favor señora, no me ponga en ese compromiso, yo me limito a conducir – contesto Tom quitándose el sombrero de conductor
- -¿Cómo que señora?, cuantas veces te lo tengo que decir, soy Abie, y en todo caso, señorita – comento ella sonriendo para que Tom entendiese que solo era una broma
- -Bueno, da igual, vamos en la limusina – Agregó Sandy que no quería arruinar el día.
Así es que, unos momentos más tarde, Tom, Sandy, Abie y Aron se encontraban en la limusina y de camino al centro comercial.
El viaje al centro comercial fue de lo más entretenido para Aron, las anécdotas sobre novatadas a los más jóvenes dejaron paso a un tema bastante más serio, Las nuevas y estrictas normas que regían desde hacía ya dos años en la universidad de Oxford, y es que cada vez el ingreso a esta universidad era más complicado, el intelecto y la capacidad de trabajo, que antes eran la principal cualidad para ser admitido, habían sido sustituidos por otras características mucho menos importantes, tales como la familia de la que venía el alumno o la capacidad económica de sus parientes más cercanos. Así es como Luxtes, se había convertido en la cantera para los jóvenes que luego concurriría a acabar sus estudios en Oxford, claro está que aún se pedían muy buenas notas para entrar, pero se podía ver como poco a poco esta prestigiosa institución pasaba de ser de la cuna de la enseñanza a un lugar donde los adinerados padres pudiesen dejar a sus hijos mientras ellos viajaban por el mundo haciendo negocios o simplemente malgastando sus fortunas en paradisiacas playas y hoteles de lujo. Tom les llamaba los nuevos nobles, burgueses incapaces moral e intelectualmente de llevar adelante un mundo corrompido por la codicia y el egoísmo, claro que saliendo de la boca del nieto de un revolucionario cubano, estas palabras sonaban como simples paranoias.
A Aron le hubiese encantado que el viaje fuese más largo, pues le apasionaba hablar de este tipo de temas, pero cuando menos se lo esperaba la limusina frenó suavemente, por los cristales negros de esta, Aron pudo ver que ya se encontraban dentro del parking de el centro comercial, y para cuando bajaron del coche, su hermana y su madre ya habían dejado de hablar de aquel tema para volver a su ilimitado repertorio de anécdotas graciosas. Despidieron a Tom, que volvió al asiento del conductor a escuchar y cantar Jazz, la mejor forma que el encontraba de soportar las desesperantes horas en las que sus jefes no estaban y el debía esperarlos. Aron le dedico una amplia sonrisa antes de marcharse y apresurando un poco los pasos alcanzó a su hermana y su madre que como siempre ya se le habían adelantado.
Un par de horas más tarde Aron ya se había arrepentido de aceptar aquella invitación, y es que, si a los chicos ya les desespera salir a comprar con mujeres que paran en cada una de las tiendas, de cada una de las plantas, de cada uno de los centros comerciales a los que van, Abie y Sandy se llevaban el premio gordo, pues no solo miraban cada vidriera, sino que también entraban a cada tienda, charlaban con cada dependienta y hasta compraban en casi cada uno de los locales, y esto para un joven de diecisiete años, no era sinónimo de un buen sábado. Pero Aron mantuvo la calma y no se desesperó, se compró bastante ropa, zapatos, un reloj e incluso un nuevo ordenador portátil que utilizaría solamente para hacer copias de seguridad de todas y cada una de las cosas que hiciese, y de este modo se mantuvo distraído. Su hermana y su madre, en cambio, en esas dos horas ya se habían comprado unos cuantos pares de zapatos, ropa de toda clase, marca y color, unos cuantos bolsos, teléfonos móviles nuevos, un sofá nuevo para la habitación de invitados, cortinas y hasta un cachorro de Dálmata al que le llamaron Quino.
Otra hora más tarde y aún faltando una planta del centro comercial por recorrer, Aron, armado de bolsas de todos los colores pertenecientes a su hermana y con unas cuantas más de su madre, sintió como alguien le tocaba la espalda, se dio la vuelta y frente a él se encontraba una chica rubia, de ojos celestes, bastante baja de estatura y con una pequeña bolsa en la mano, era Brenda, una amiga de la infancia que Aron no veía hacía ya tiempo, esta le dijo:
- -¿Aron eres tú?
- -¿Brenda?, ¡Dios mío cuanto tiempo!, ¿como estas?
- -¡Aron!, me alegra mucho verte – contesto ella sonriendo y dándole un fuerte abrazo
- -Y a mí, ¿qué haces por España?
- -¿Recuerdas a Tim?
- -¿Tu hermano?
- -Si. Pues resulta que el verano pasado vino de vacaciones y conoció a una chica de aquí, se casan el miércoles – contesto ella sonriéndole y mirándolo de arriba abajo incrédula de habérselo encontrado después de tanto tiempo
- -¿Tim se casa?, pues felicítalo de mi parte, y dale mi pésame a la chica – contestó Aron riendo
- -Tú y tu humor, se lo diré – contesto ella riendo aún más y mientras decía esto se escuchaba la voz de una mujer, desconocida para Aron, que llamaba a Brenda advirtiéndole que tenían poco tiempo para irse.
- -¿Quién es la que te llama?
- -Es una larga historia, ya te la contaré, escucha, me gustaría que vengas a la boda como mi acompañante, toma mi número, llámame mañana y te lo explico todo mejor – dijo ella mientras le daba otro abrazo a su amigo
- -Vale, te llamaré, cuídate – contestó Aron sonrojándose
El sorprendido chico se quedo inmóvil unos segundos, ¿acababa Brenda de invitarlo a una cita?, se dio la vuelta para ver la cara de su madre y su hermana que seguro que se estarían riendo de él, pero, tras girarse no había nadie, seguramente ellas se habrían ido a seguir comprando, asique Aron decidió que lo mejor era volver a la limusina y esperarlas con Tom escuchando un poco de música jazz.
A Aron no le fue muy complicado encontrar la limusina, pues, en la segunda planta de aquel húmedo parking público, los únicos sonidos que se escuchaban claramente eran la emblemática voz de Billie Holiday y la de Tom, que a ratos le hacía los coros con el entusiasmo de un niño pequeño. Aron llego a la limusina y también se puso a cantar, entró en el asiento del copiloto, y con una sonrisa y una voz desafinada, subió aún más el volumen de la música que los mantendría entretenidos hasta que a Sandy y Abie les diera por volver a la limusina.
Luego de dos horas más, unas cuantas llamadas de atención de los vigilantes del parking y un par de helados de Chocolate y nata que Aron fue a buscar, los dos aficionados a la música negra pudieron ver como dos montañas de bolsas y cajas se acercaban a la limusina. Tom bajó la música y Salió a ayudar con las bolsas a las dos chicas, que aún cargadas hasta la cabeza no paraban de reír y charlar, parecía imposible encontrar madre e hija que se llevaran tan bien como Abie y Sandy. Estas al entrar en la limusina le preguntaron a Aron que había pasado y donde se había metido, durante el camino él les explico que había estado haciendo y apenas terminar, su madre, eufórica de felicidad por que su hijo iría a su primera boda de alguien ajeno a la familia, ya estaba llamando para que el modista de la familia fuese a hacerle un traje exclusivo y a medida para el casamiento de Tim.
La noche ya se asentaba en cada rincón de la península ibérica, y en la mansión de los Wright se respiraban aires de tranquilidad, Sandy yacía muerta de sueño sobre el sofá de la sala de juegos mirando la televisión, Abie se encontraba con Rita bordando y tomando café, pues en casa de los Wright ya se había cenado, Axel continuaba metido en su despacho haciendo números y llamando a gente de otros países, Tom se encontraba en su habitación chateando mediante el ordenador
Con su hermana que se había quedado en Cuba y el joven Aron Wright, se encontraba frente a su ordenador, guardando un banner que acababa de hacer para un concurso. Cuando acabó de utilizar el ordenador se marchó a la cama, se acostó y dejó que el cansancio lo abatiera, no sin antes repasar en su cabeza el gran día que había tenido, todo había salido bien, la mala suerte lo había abandonado seguramente para ir a molestar a otra persona y había enmendado todos los errores del día anterior, todos excepto uno. Arrastrándose sobre la cama de sabanas blancas y dos plazas Aron cogió el teléfono de su habitación, con el mando universal bajó el volumen de la televisión y tras esto marcó el número tres de la memoria. Unos segundos más tarde contestó una voz joven y que parecía estar comiendo:
- -¿hola?
- -Hola Eric, soy Aron, ¿Qué tal estas?
- -Ah, ¿qué pasa cara huevo?, aquí, cenando para ir a la fiesta de Mireia – contestó Eric aún mascando la comida
- -Bueno, no te quiero quitar mucho tiempo, solo quería pedirte perdón por lo mal que me porté ayer – dijo Aron mientras miraba la tele
- -¿Ayer?, ¿Qué pasó ayer?
- -Ayer… discutimos, y todo eso… – agrego Aron para que Eric haga memoria
- -¡Ah!, es verdad, ya me había olvidado, pero ya me acuerdo, no pasa nada tío – Contestó Eric tragando y llevándose más comida a la boca
- -Bueno, pues eso, que quería pedirte perdón y que intentaré no ser tan borde contigo
- -¡Mamá, llévate a George o lo saco a patadas! – grito de repente Eric
- -¿Qué?
- -No, nada, le decía a mi madre. Nada, que no me importa que hayas mirado a mi chica, que estas perdonado
- -¿mirado a tu chica?, no discutimos por eso – dijo Aron frunciendo el entrecejo
- -¿a no?
- -No
- -Ah, pues, entonces estas perdonado, sea lo que sea que hayas hecho
- -Bueno, pues gracias, ya nos veremos el lunes entonces – dijo Aron sin saber bien que contestar
- -Espera, no cortes, escucha, el jueves hay una fiesta a la que no irá mucha gente, es algo sencillo, normalito para que vallas cogiéndole el gustillo, ¿quieres venir?
- -No lo sé, lo pensaré, y el lunes te contesto ¿vale?
- -¡Ya está, a este perro me lo cargo, va a prender a patadas a no intentar comerse mi comida! – grito Eric haciendo que Aron casi suelte el teléfono del susto
- -Bueno Eric, te dejo, que te veo bastante liado, nos veremos el lunes, ¿vale?, hasta luego – dijo Aron con los oídos aún pitándole
- -Vale, chau – contestó Eric y colgó.
Aron cayó nuevamente sobre la cama, esta vez con una sonrisa más amplia, el día había sido perfecto, todo había salido bien, todos y cada uno de los errores que había cometido el día anterior estaban solucionados e incluso tenía planes para dos días de la siguiente semana y eso no era muy habitual en aquel joven poco sociable. De repente le vino a la cabeza el sueño, y seguidamente relaciono su gran día a aquella extraña e inquietante experiencia, ¿de verdad era posible que el humor de una persona cambiase tan drásticamente de un día para el otro?, ¿que tuvo de especial aquel sueño?, pero las ganas de dormir atacaron a Aron, suave y tranquilamente sus parpados comenzaron a descender y con ellos desaparecieron todas las alocadas preguntas que inquietaban a aquel joven, que solo tuvo fuerzas para apagar las luces con el mando, y taparse con esas cómodas sabanas blancas que olían a flores silvestres.
- -Aron… – comentó una voz
- -Aron Wright… – se volvió a escuchar la misma suave voz que hizo a Aron despertar de un salto
- -¡no, no, no!, ¡esto no está pasando! – dijo aron poniéndose de pie de otro salto y mirando aterrado de arriba abajo a aquel cómico gnomo rojo que flotaba frente a él.
- -¿ah, no está pasando?, avísame antes y no vengo tan arreglado – contestó el Glum a forma de chiste antes de darle una larga calada a su habano
- -¿estás arreglado? – le dijo Aron intentando seguir la broma y así calmarse un poco
- -Ya está otra vez el chico listo, uno se pasa dos horas arreglándose para dar buena imagen y nadie aprecia su esfuerzo
- -Perdona, solo era una broma – agregó aron intentando excusarse
- -Lo mío también era broma, no te preocupes – dijo el Glum y se mantuvo en silencio, mirando a Aron fijamente que también lo miraba a los grandes ojos sin gesticular palabra, así estuvieron unos instantes hasta que el glum se distrajo para coger un habano de su bolsillo.
Momento que Aron aprovechó para intentar escapar corriendo a toda velocidad en dirección contraria a donde se encontraba aquel extraño gnomo. Durante treinta segundos, Aron corrió a toda velocidad, al llegar al minuto las piernas comenzaban a pesarle y respirar se hacía cada vez más complicado, a los dos minutos casi caminaba, antes de llegar a los tres minutos, Aron Wright ya había parado de correr y miraba a lo lejos, la silueta del glum que se mantenía inmóvil.
Intentando recuperar el aliento Aron se apoyó sobre sus rodillas y bajo la cabeza unos instantes, cuando vio como un poco de ceniza caía frente a él. Levantó con miedo la cabeza, y justo por encima de él se encontraba aquel acosador glum, que seguía mirándolo, este dijo:
- -Perdona, ¿te puedo preguntar algo?, ¿realmente esperas escapar de mi en el vacío, donde no hay espacio ni tiempo?
- -Pues no sé, no tengo muy claro que hay que hacer cuando un sueño te acosa – contestó Aron irónicamente
- -Eso también es verdad – le dijo el glum con rasgo pensativo,
- -Perdona, ¿te puedo preguntar algo? – pregunto Aron y luego de ver que el glum le indicaba que sí con la cabeza continuó – ¿de verdad esto es un sueño?
- -Ya estamos, claro que es un sueño, ¿qué iba a ser sino?
- -Yo que sé, estoy hablando con un glum rojo que invente hace años, que vuela y me persigue por el vacio, tal vez es que me estoy volviendo loco o algo…
- -Nada de eso chico, estas más cuerdo que nadie, al menos de momento, deje que a grandes rasgos te explique.
- -Pues explica – contestó Aron e intento sentarse, pero a su alrededor todo era blanco, y no parecía que hubiese forma de sentarse en el vacío, así que se quedo de pie y continuó mirando como aquel extraño ser volador fumaba y no le quitaba ojos de encima.
- -Es difícil, no sé ni cómo empezar, así que lo intentaré resumir lo más que pueda. La cosa Aron, es que como vez, estas durmiendo, estás en tu sueño– dijo el glum y permaneció callado
- -Vale… – dijo Aron esperando que el glum continuase hablando
- -Vale
- -¿Ya está?
- -Pues si
- -Si que se te da bien resumir – contestó Aron irónicamente
- -Venga inténtalo, seguro que puedes hacerlo mejor
- -Está bien. Aron, este es tu mundo
- -¿mi mundo?
- -¡Niño!, que no puedo explicártelo si me interrumpes
- -Perdón – dijo Aron por primera vez sintiendo más interés que miedo
- -Como decía, este es tu sueño, durante tu vida, has tenido muchos sueños, sueños cortos, largos, divertidos o terroríficos, de todo tipo, pero siempre con una similitud, al despertar nunca recuerdas mucho de ellos y al volver a acostarte, el sueño ya no está, por eso, este sueño es tan especial.
- -¿despertaré siempre en este sueño?
- -¡Calla!, aunque sí, más o menos esa es una de las cosas que tienes que saber, pero eso solo es el principio, lo importante viene a raíz de que estés condenado a vivir este sueño cada noche
- -La palabra condenado no es muy alentadora
- -¿ah, no?, pues debería, ¿no entiendes la magnitud de lo que te está pasando no?
- -¿Qué acabare harto de ti y de dormir?
- -Pues no Aron, bueno… tal vez si acabes aburrido de mí, pero eso no es lo importante, lo que realmente importa es que esto es un sueño, y que en los sueños, tú mandas
- -entonces, pongamos un ejemplo ¿por qué no puedo volar?- contestó Aron con claro rasgo escéptico
- -¿No puedes?, mira abajo – dijo el Glum tirando la colilla del habano acabado y sacando otro.
Aron siguió con la mirada la colilla y al instante sintió como un calor sofocante le subía por el estomago, la colilla había caído sobre un gigantesco lago, sobre el que el Glum y Aron se encontraban mágicamente flotando
- -¡Me ca…! ¿de dónde ha salido ese lago?
- -¿te sorprende que en un sueño aparezcan cosas y que puedas volar? – contestó el Glum sin dar mayor importancia
- -Si lo piensas así tampoco es tan extraño, ¿ósea que aquí mando yo? – dijo Aron muy escéptico
- -No preguntes, y desea algo, veras lo que pasa – le respondió el glum mientras de su bolsillo sacaba una silla de oficina y se sentaba
- -Entonces para empezar haré un pequeño cambio – al acabar de decir esto, la ropa de etiqueta y el habano de el rojo glum habían cambiado, ahora vestía con ropa hawaiana, en lugar de un habano en la mano tenía una piña colada y la silla que acababa de aparecer se había transformado en una duna de arena
- -¡Aron!, ¡ni un minuto y ya se te sube el poder a la cabeza!, menudo dictador acabaras siendo, entiende que la gente es libre de vestir como quiera – le dijo el glum mientras echaba un sorbo a la fría piña colada, entonces, antes de que Aron pudiese decir nada el rojo gnomo agregó – o no, deja, que así se está mejor, la verdad es que siempre pensé que lo formal no realza mis hermosos ojos, ¿tú qué crees?
- -Pues supongo… aunque lo único que lamento es que esto no sea real – dijo Aron cambiando con solo pensarlo su color de pelo al rubio y riendo
- -Para empezar vuelve a ponerte el pelo Negro, anda, que el rubio no te sienta bien, para seguir, ¿por qué crees que esto no es real?
- -Porque, esto es un sueño y los sueños no son realidad – contestó aron cambiando su ropa a la de un esquimal
- -¿Otra vez?, ¿nunca te han dicho que pecas de terco? Mira, es verdad que esta no es tu realidad, porque creo que coincidimos qué esta no es tu realidad, pero déjame que te demuestre algo – El glum sacó de su piña colada un bate de beisbol y se abalanzo sobre Aron, dándole un fuerte golpe en el brazo que de a poco comenzó a dejar un moretón en el lugar de impacto
- -¡Qué haces bicho! – grito Aron
- -Mañana cuando vuelvas aquí, tendrás ese grotesco moretón en ese mismo lugar, ¿no hace eso que el moretón en esta realidad sea tan real como uno que pudieses hacerte en tu realidad?
- -Bueno, en cierta forma sí, pero, por más que no me esté volviendo loco y que cada vez que duerma, despierte en esta realidad, por más que aquí yo pueda hacer lo que quiera, eso no hace que esto deje de ser solo un sueño – dijo Aron haciendo aparecer un palo de golf y una pelota
- -Aron, eso es lo que no entiendes, menosprecias el valor de un sueño, la gente normal, sueña, todos los humanos sueñan, y esto no es diferente a los sueños de esas personas, excepto por una cosa, tu sueño, tiene una continuidad, por esto tu puedes editarlo a tu gusto, lo que hagas hoy, permanecerá mañana, y lo de mañana pasado mañana, así todas las noches… eso es lo que tiene de especial, Aron, estas frente al génesis de una nueva realidad, algo que cualquiera podría hacer si tuviese control sobre sus sueños
- -Realmente estas consiguiendo marearme – dijo Aron pegándole con gran fuerza a la pelota.
- -Nadie dijo que esto fuese fácil. – contestó el glum cambiando su ropa a la de un golfista con pantalones boina y camisa a cuadros escoceses rojos y verdes
- -Tengo otra pregunta ¿por qué me cansé al correr, por qué puedo correr si en el vació no existe la fricción, por qué la pelota no siguió indefinidamente moviéndose al darle?
- -Tendrás muchas preguntas como estas, pero se resumen en algo muy fácil, porque así lo quisiste, estas tan acostumbrado a cansarte cuando corres que ni te planteas el no cansarte cuando lo haces, estas tan acostumbrado a que las pelotas caigan cuando les das, que ni siquiera puedes imaginártela moviéndose frente a ti indefinidamente, sin embargo deseabas tanto el poder volar, que no te supuso un problema hacerlo – contestó el glum haciendo aparecer una canasta de baloncesto y un balón.
- -Entonces, aquí, ¿si deseo poder levantar miles de kilos, saltar de un puente de cientos de metros y que no me pase nada o romper un romper un edificio con mis manos, lo podré hacer?
- -Hay dos cosas que debes saber con respecto a esto, la primera es que es muy fácil convencerte a ti mismo de que quieres algo, pero no es tan fácil convencer a tu subconsciente, si te pego te dolerá por más que no quieras, pues es algo que te pasa todos los días, sabes que si te tiras de un edificio te mataras, es algo que tu subconsciente da por hecho, sin embargo, no acostumbras a ver gente volando, por tanto, hay algo dentro de ti que aun cree en que puedes volar, si no fuese así hoy no habrías logrado volar. La segunda cosa que debes saber la dejaremos para mañana.
- -¿No tenía completo control sobre mis propios sueños? – dijo Aron tirando a canasta y metiendo un triple desde medio campo sin mirar a canasta
- -Y lo tienes, el límite es tu imaginación, solo que, tu naturaleza lógica, te impide hacer muchas cosas, tu inocencia infantil te permite hacer muchas otras, cuando estas dos entran en conflicto… tenemos un problema
- -Menudos líos, mi cerebro va a estallar – se dijo a si mismo Aron a modo de auto consuelo
- -Tranquilo, al despertar estarás como nuevo, el dolor o el cansancio de tus sueños desaparecerá, y este sueño no te perturbará mientras estés en tu realidad, no obstante, que te sientas así es una clara señal de que debemos dejarlo por hoy, hasta mañana Aron, felices realidades.
- -Espera, ¿tú que eres?
- -Solo te diré que no hay palabra en tu lengua para nombrarme, pues no existen palabras para lo que no se conoce, para ti soy tu glum, tu compañero…
- -¿por qué me pasa esto a mi?
- -Como veo que no te rindes deberemos recurrir al viejo método – Aron intentó contestar, pero sintió un fuerte golpe en la cabeza, poco a poco, todo fue atenuándose y los sonidos comenzaron a desaparecer, lo último que el joven escuchó fue la voz del glum diciéndole que contestaría a sus preguntas a su debido momento.
El sonido del despertador hizo saltar de la cama a el joven Aron Wright que yacía entre sabanas blancas, el chico a pesar de aquel inquietante sueño se despertó como nuevo, deseoso de que fuese la noche y pudiese volver a dormir para encontrarse nuevamente con aquel peculiar ser. Pero ya tendría tiempo para pensar en eso, era domingo y Aron quería aprovecharlo, salto de hermosa cama de dos plazas y se acerco a la ventana, movió las cortinas y pudo ver como los arboles temblaban frente a una colosal tormenta que hacía que aún pareciese de noche, Aron se dejo seducir por la bella imagen que la naturaleza le regalaba, aunque unos instantes después sonó la puerta tres veces, seguramente sería Rita, y seguramente, en el comedor, lo estarían esperando para desayunar con Sandy que esa misma tarde se marchaba devuelta a la universidad, claro, si el clima se lo permitía.
“Interesante, interesante…
Que rapido pasó todo, luego supongo, contaras como llego hasta un decierto en medio de la nada. Me gusta que alla salido a que le de un poco el aire xD. Tambien que allas cambiado la narración a tercera persona, con un narrador omniciente, te da más posibilidades a la hora de de describir y contar lo que le pasa al pobre de Jenkinn.
Pues muy bien, sigue escribiendo! que yo por lo menos quiero seguir leyendo.
AH! y siento informarte que el proximo capítulo de mi novela intitulada se volverá a retrasar, he tenido una semana “faltosa” de inspiración, pero de a poco va volviendo porque hoy estoy feliz
:D 
Nada más chavalin, me vooy a la ducha y luego al cine! chaucha!”
Bien, supongo que nos e peude estar al 100% en algo que no esta remunerado y que a su edad, es mejor estudiar, si tienes que ahcerlo, pero como le dije: “no em hagas decir que el capitulo estara el viernes , porque si pasa de nuevo tendremos que volver a disculparnos, y no em mola el royo ese”
a lo que el contesto un: “no tranquilo, que seguro que si estara”; moraleja de esta situacion, no volver a deir uando estara un nuevo capitulo de Ander xD; no deberia tardar mucho, ya que los examenes los termina el dia 2 asi que , sed pacientes queridos niños.